Una carta empresarial para los Reyes Magos

Miércoles, 04 - Enero - 2017

 

Estamos en unas fechas propicias, queridos Reyes Magos, para llenar nuestras mochilas con los mejores deseos para el año que comienza, metiendo en ella los pertrechos adecuados para salvar las adversidades y aprovechar las mejores corrientes de optimismo.

Temíamos hace un año por estas fechas que 2016 iba a ser complicado a la vista de las coyunturas políticas que entonces ya estábamos sufriendo, y por eso decidimos entonces dejar nuestra carta a los Reyes en un mero borrador, incluso escrito a lapicero para que la goma de borrar pudiera suavizar las frustraciones que mes a mes sobrevinieron. No lo decimos en términos de colores políticos, sino de gobernanza de un país que da más traspiés de los deseables en unos mercados internacionales que no se muestran precisamente generosos con los rezagados.

Pero, ahora sí, nos encontramos  ante una situación nueva en un año que igualmente debe ser prometedor, y por eso, desde la Confederación Abulenses de Empresarios, casa por excelencia de emprendedores, nos atrevemos a pedir a Sus Majestades algo tan humilde como pródigo en proyección: una semilla de esperanza e ilusión para cada uno de los abulenses que pueblan nuestra geografía; una semilla, eso sí, que tenga la capacidad de enraizar a la par que todas las demás semillas entre los rigores del invierno, y que germine llegando la primavera en un árbol fuerte, cuyas ramificaciones tengan un efecto benefactor en toda la provincia, extrapolado todo ello a inversiones que induzcan sinergias económicas, que a su vez creen empleo.

Permitidnos, estimados Melchor, Gaspar y Baltasar, que nuestra carta sea solo una y dirigida a su vez a todos vosotros, pues, en el mismo sentido, queremos plantear un puzle de necesidades para esta provincia, con independencia del ámbito o del tamaño de las administraciones, un puzle que tome como referencias las prioridades de esta tierra. Se fija como horizonte la búsqueda de soluciones que deben aportar las administraciones en función de sus competencias.

Disculpad, Reyes de Oriente, que al final nos aboquemos a un lenguaje más propio de la jerga económica que de otras expresiones más infantiles y deseables, pero creemos que Ávila no puede seguir siendo una de las pocas cenicientas que quedan en Castilla y León y en España, padeciendo el trato discriminatorio de una madrastra  que, sin embargo, y por razones de consanguinidad, puede y debe ser  madre por igual de todos sus hijos.

Estado y Junta tienen que ser conscientes y corresponsables con el deterioro acusado de la industria y del empleo abulenses, y ello debe traducirse en unas consignaciones presupuestarias que compensen a esta provincia de tantos tratos desfavorables acumulados, activando políticas que dimensionen desarrollo industrial, y lubricando los  engranajes de la maquinaria económica con dosis de innovación tecnológica, digitalización, internacionalización, entorno industrial y financiación. Es necesario dar un giro radical a las políticas públicas que, a nadie se le oculta,  direccionan inversiones, y que en el caso de la provincia de Ávila pasan por el apoyo a los sectores emergentes (que los tenemos), por la generación de espacios económicos en el medio rural, por la focalización de políticas que incentiven la innovación y la transferencia de conocimiento, y por la apuesta por sectores de la nueva economía, como la Industria 4.0, la industria cultural y la transformación digital. Busquemos un nicho industrial que pueda liderar Ávila y comprometámonos en su materialización.

Y como el año pasado fue más parco en logros que austero en palabras, queremos recordar e incluir en nuestra carta, junto a nuevos proyectos, otros que debieron iniciarse y que, sin embargo, no se han hecho tangibles, y ello pese a que la ausencia de gobierno no ha impedido, como es lógico, seguir recaudando por la vía de impuestos directos o indirectos,  cotizaciones sociales y otros tantos tributos.

En este paquete de acciones pendientes, metemos junto a la modernización de los polígonos empresariales, que deben sumar las mejores condiciones para acoger industrias, la habilitación de parques empresariales y centros tecnológicos, la consolidación y proyección del Cylog hacia una plataforma de intercomunicación de transportes que pueda transitar hacia un puerto seco, y un plan especifico para fomentar el empleo que no es algo caprichoso si tenemos en cuenta que somos líderes en paro. La Junta no puede ignorar dicho plan si verdaderamente quiere practicar la reindustrialización que predica, paliando los efectos de la deslocalización, años atrás, de Lear y de otras industrias.

A ello deberemos sumar la asignatura pendiente desde hace más de un decenio de la extensión del Museo del Prado, que por supuesto debe ir acompañada de unas comunicaciones adecuadas y a la altura del siglo XXI: conexión con la A-6 hacia el norte, teniendo en cuenta su prolongación hacia la A-40,  Ávila-Maqueda,  a través del desdoblamiento de la N-110 entre Ávila y La Colilla; la mejora del ferrocarril entre Ávila y Madrid para desplazarnos en unos tiempos más competitivos que sonrojantes, incluyendo si es preciso a Ávila en la red de Cercanías de Madrid con la colaboración de la Junta, o la conexión con la Alta Velocidad para que esta provincia deje de ser una ínsula quijotesca.

Confiamos en que las inversiones prometidas para mejorar la comunicación con Madrid por la carretera de El Espinar sigan adelante, al igual que las consignaciones anuales para modernizar el polígono de las Hervencias. Y esperamos que las administraciones  se apliquen a sí mismas la ley de morosidad, cuyo incumplimiento sistémico está llevando a extremos insostenibles a muchas empresas y autónomos.

Si además la administración sanitaria se digna a reconocer que Ávila cumple las exigencias para acoger un acelerador para el tratamiento de la radioterapia, mitigando los enormes padecimientos que tienen que soportar los enfermos afectados, se haría justicia humanitaria y estaríamos de enhorabuena.

Terminado el año, queridos Reyes Magos, acabamos de conocer que globalmente mejora el empleo, lo que es un soplo de aire cálido y esperanzador que debe extenderse por todo el país.

Así pues, esperamos que nuestros Reyes gubernamentales muevan ficha y hagan méritos para que, dentro de un año por estas fechas, no tengamos que dejar ante sus puertas un cargamento de carbón. Todos preferimos al árbol verde frente al árbol consumido. Al comenzar el año  queremos tener intactas las expectativas sobre la implicación plena de nuestras administraciones  en la consecución de los retos de esta tierra.

Deseamos de corazón que 2017 sea un año bueno y venturoso para todos, que el árbol que nazca de nuestras semillas se vaya fortaleciendo y que sus frutos se materialicen en oportunidades para nuestros jóvenes y desempleados, poniendo freno a la despoblación desde la dinamización económica.

Gracias, Reyes Magos, por vuestra magnanimidad; dejad por favor en nuestros zapatos la alegría, la confianza y la ilusión  que habéis inspirado siempre a nuestros menores; y que en nuestra carta del año que viene siga floreciendo la esperanza.

 

Juan Saborido

Presidente de CONFAE