Partiendo del análisis del estudio elaborado por CEPYME sobre “Morosidad y Financiación Empresarial”, hay que decir que la mejora de la coyuntura económica en los primeros meses de 2014 ha tenido una influencia positiva en algunos indicadores de morosidad y financiación empresarial y las previsiones apuntan a una mejora del ritmo de actividad empresarial en la segunda mitad de 2014 que se traducirá más adelante en una reducción de la morosidad y un mayor acceso al crédito.

 

Sin embargo, la incidencia de la morosidad en la pymes es elevada: el 60 % tienen facturas pendientes de cobro por retraso en el pago y para un 22 % su importe representa más de un 10 % de la cifra de ventas.

 

Debido a la elevada incidencia de la morosidad empresarial, existe una alta probabilidad de impago definitivo de efectos comerciales en el ámbito empresarial.

Esta incidencia es mayor en las empresas pequeñas, de menos de 10 trabajadores, con un probabilidad de impago que supera el 24 % frente al 11,8 % de las medianas, de 50 a 249 trabajadores, debido a que tienen más dificultades de acceso a la financiación tanto bancaria como a canales alternativos y presentan peor situación económica y financiera.

 

Condiciones de financiación

 

En los últimos seis meses se han endurecido las condiciones de financiación. A nivel nacional, el coste de la de la financiación (tipo de interés) se ha incrementado para el 46 % de las empresas y los gastos y comisiones para el 56 %. Además, el volumen de financiación se ha reducido para el 30 % y casi el 60 % soportan un encarecimiento de sus gastos y comisiones. Esto unido a dificultades de acceso (sólo un 26 % de las empresas han intentado acceder a líneas de financiación bancaria en los últimos 6 meses) está haciendo que las pymes recurran cada vez más a canales para obtener financiación, principalmente a fondos propios (un 61,4 % de las empresas utiliza este canal para obtener financiación).

 

Unido a lo anterior, la fiscalidad es la principal preocupación de las empresas en estos momentos (más de un 60 % de las empresas le otorgan un impacto alto en su capacidad de crecimiento) y consideran que una bajada de impuesto, especialmente cotizaciones sociales e IVA, tendría un efecto positivo para su actividad y su liquidez).

 

En estos momentos una menor carga impositiva podría ayudar a reducir la morosidad empresarial, aunque son necesarias otras medidas, en particular, acabar con la sequía de crédito financiero e impulsar otros canales alternativos al bancarios, especialmente dirigidos a pymes, que tienen una mayor incidencia en la morosidad que las compañías grandes.

 

Endurecimiento de las condiciones

 

No obstante, el análisis de los indicadores de financiación muestra que se empieza a restablecer el crédito financiero hacia algunos sectores productivos, aunque no con la fluidez necesaria, ya que las empresas siguen manifestando dificultades en el acceso al crédito y un endurecimiento de las condiciones, especialmente las pymes. Sin embargo, desde la segunda mitad del 2013 se observa un cambio de tendencia en la evolución del crédito bancario, que está moderando su ritmo de caída debido principalmente al aumento registrado en los nuevos créditos inferiores a un millón de euros y con plazo inferior a un año, lo que indica que el crédito, lentamente, empieza a llegar a las pymes.

 

El principal motivo por el que las empresas solicitan financiación bancaria es para financiar su circulante (59 %) y, en menor medida, para financiar proyectos de inversión (24 %) y refinanciar deuda (19%). Asimismo, a la mayoría de las pymes que han acudido a entidades financieras en los últimos seis meses se les han endurecido las condiciones de financiación. A casi la mitad de las empresas se les ha incrementado el coste de la financiación (tipo de interés, gastos y comisiones). Además, el volumen de financiación ofrecido se ha reducido para el 30 % y para el 46 % han aumentado las exigencias de garantías y avales.

 
 

El periodo medio de cobro excede en más de 20 días el periodo legal

 

Los principales organismos nacionales e internacionales prevén una aceleración del crecimiento de la economía española en esta segunda mitad del 2014, impulsado por la recuperación de la confianza y por la mejora de las condiciones financieras. La economía podría acabar el año en torno al 1,1 % con una contribución positiva tanto de la demanda nacional como de la demanda externa. La mejora del contexto económico tendrá, esperemos, su reflejo en un incremento de la confianza empresarial que permitirá impulsar el ritmo de actividad y reducir, más adelante, la morosidad. El periodo medio de cobro excede en más de 20 días el periodo legal y aunque se han recortado desde la entrada en vigor de la Ley 15/2010, lo hace muy lentamente, lo que retrasa la mejora de la morosidad. Es necesaria una mayor exigencia en el cumplimiento de los periodos legales para acelerar la corrección de la morosidad. Además se requieren otras medidas dirigidas a mejorar el acceso y las condiciones del crédito financiero para las empresas, así como agilizar algunas de las medidas que se han adoptado en los últimos meses – RD Ley 4/2014 y las que tomado el BCE- y poner en marcha otras dirigidas especialmente las pymes, que son las que sufren una mayor incidencia en la morosidad.

 

Respecto al coste efectivo de la morosidad, en el primer trimestre de 2014, el conjunto del crédito comercial inter empresarial tuvo un coste imputado de 1.612 millones de euros, de los cuales más de 1.000 millones corresponde a la parte de dicho crédito en retraso de pago. No obstante, todos los sectores económicos coinciden en que se ha producido una mejora del clima de la morosidad durante el primer semestre de este año, siendo especialmente significativa en la hostelería y el resto de servicios, actividades que están teniendo un buen comportamiento en lo que llevamos de año. El sector del comercio es el que presenta la menor  mejora de la morosidad en los últimos seis meses y es el que peores expectativas tiene sobre la evolución de la morosidad en esta segunda mitad del año, apuntando incluso un empeoramiento.

 

El sector de la Construcción, el más castigado por la morosidad

 

La probabilidad de no cobrar nunca las facturas pendientes difiere entre sectores de actividad, siendo en el de la construcción en el que el 41 % de las empresas declara que no creen poder recuperar más del 10 % de su facturación pendiente de cobro, debido a las mayores restricciones de acceso a financiación que tienen estas empresas y a la intensa reducción de la actividad en el sector.

 

En el primer trimestre de 2014 se observa un repunte del periodo medio de cobro en la rama Textil, que se coloca por delante de la Construcción – que hasta ahora había registrado los periodos más altos-. También ha aumentado el plazo en Papel y Artes Gráficas, situándose en un tercer lugar. El sector de la Distribución Alimentaria y el sector Químico se mantienen como las ramas de actividad con menores periodos medios de cobro.

 

Las diferencias territoriales en las probabilidades de impago son significativas. Destaca Cataluña donde la probabilidad de impago es reducida. En el lado opuesto se encuentran, nuestra región, Castilla y León, Aragón y Canarias, donde más del 30 % de las empresas consideran que no cobrarán más del 10 % del importe de sus facturas pendientes. Respecto al periodo medio de cobro en Castilla y León durante el primer trimestre del año se sitúa en 76,3 días, frente a los 108,7 días registrados en el primer trimestre de 2008. Aragón con 70,8 días es la región con el periodo medio de cobro menor. Por el contrario, Canarias con 90,8 días es la que registra el mayor periodo medio de cobro. 

 

Atendiendo al tamaño de las empresas, las pequeñas continúan reduciendo los periodos medios de pago en el primer trimestre de 2014, 78,1 días, principalmente las microempresas; las medianas aumentan el plazo hasta los 85,2 días.