Según la Encuesta de Población Activa que publica el INE, en el último trimestre del año 2011, la tasa de paro en la provincia de Ávila se incrementó en 0,66 puntos respecto al trimestre anterior, situándose en el 22,17 %. La más alta de toda la Comunidad y hasta cinco puntos por encima de la tasa de paro regional que alcanza el 17, 6 %. Sin embargo, aún por debajo de la tasa de paro nacional que, con un incremento del 1,33 con respecto al trimestre anterior, alcanza el 22,85 %.

 

Lo anterior se traduce, según la EPA, en 16.800 personas desempleadas en nuestra provincia, que se suman  a las 201.500 que hay en Castilla y León, y 5.273.600 de parados que tiene nuestro país.

 

Según se desprende de la Encuesta de Población Activa del INE, tanto la ocupación como la población activa han bajado durante el último periodo del año, al tiempo que se ha incrementado el número de desempleados/as y el número de hogares con todos sus miembros activos en el paro, que supera ya el millón y medio.

 

Por sectores, salvo en la Agricultura, la ocupación ha bajado en la Construcción, la Industria y los Servicios.

 

De nuevo, malas noticias que alertan de la grave situación que atraviesan las empresas y las familias.

 

Como ha expresado el presidente de CONFAE, estamos ante una situación enormemente alarmante, que requiere abordar con urgencia y de manera ineludible una reforma laboral en profundidad, que contribuya a modernizar el mercado de trabajo, a facilitar la entrada y la salida en el mismo y la reducción del coste de la extinción laboral y que dote a las empresas de mayor flexibilidad para adaptarse a las circunstancias cambiantes del entorno, sin hacer recaer el ajuste sólo sobre el empleo. Sin duda, la reforma laboral no es la panacea, pero es un elemento imprescindible para empezar a reducir la tremenda tragedia que supone para nuestro país esta enorme destrucción de empleo, que nos coloca en una situación límite y en peores condiciones que nuestros socios europeos para poder remontar la crisis.

 

De cara al 2012, ha dicho que es difícil pensar que pueda seguir destruyéndose más empleo y más tejido empresarial, porque no olvidemos que detrás de todos estos puestos de trabajo hay cientos de miles de empresas, sobre todo pymes y autónomos, que se han visto obligadas a echar el cierre. Todo ello supone un mayor obstáculo para aprovechar la recuperación económica cuando finalmente se produzca, ya que tardaremos años en reconstruir el tejido empresarial perdido.