Tradicionalmente mayo es un mes en el que suele bajar el paro debido al inicio de la temporada estival y así ha sido en la cifra total de desempleo a nivel nacional y en la de la mayoría de las comunidades autónomas.

En el último mes el paro ha bajado en España en 30.133 personas y en 1.891 en Castilla y León, lo que supone una variación mensual del -0,63 %  y del -0,82 %, respectivamente, y unas cifras totales de desempleo de 4.714.122 en el conjunto del país y de 229.353, en el conjunto de la región. El paro ha bajado en todas las provincias de la comunidad, salvo en Ávila que ha subido en 99 personas, lo que supone un 0,55% más, y un total de 18.133 personas sin trabajo. En lo que llevamos de año, el paro ha subido un 20,57 %, lo que en términos absolutos significa 3.093 desempleados más.

De las 18.133 personas que están en el paro, 889 pertenecen al sector de la Agricultura, 1.561 al de la Industria, 4.062 al de la Construcción, 8.644 al de los Servicios y 2.442 al colectivo de ‘sin empleo anterior’.

En el ecuador del año, es evidente que la situación económica sigue empeorando a pesar de los esfuerzos y ajustes que se vienen realizando y seguirán en los próximos meses, incluyendo nuevas subidas de impuestos, tal como nos exigen desde Europa. A pesar de todo, creemos que el Gobierno aún dispone de cierto margen y poder de decisión para llevar a cabo determinadas actuaciones, y desde CONFAE creemos que dichas actuaciones deberían traducirse en apoyos al colectivo empresarial que sigue siendo el único que puede, si se le ayuda, empezar a generar empleo.

Desde que comenzó la crisis, son muchas las empresas abulenses que se han perdido, la mayoría de ellas eran negocios pequeños pero viables que no han podido resistir a la restricción de crédito, al retraso en el cobro de sus facturas y a la paralización del consumo, unido a las ya de por sí excesivas cargas fiscales y altos costes a la Seguridad Social que se venían manteniendo. Y también son muchas las empresas de la provincia que están haciendo verdaderos equilibrios para mantener los puestos de trabajo, ajustando al máximo los gastos y reduciendo hasta lo inimaginable su margen de beneficios.  Por eso, seguimos defendiendo nuestra tesis principal de que sin empresas no hay empleo y sin empleo, no hay futuro.