Por sectores, de las 14.267 personas incritas en el INEM, 650 pertenecen al sector de la Agricultura, 1.301 al de la Industria, 3.583 al de la Construcción, 6.583 al de Servicios y , las 2.150 restantes, al colectivo "sin empleo anterior".

En Castilla y León, también ha vuelto a subir el desempleo, en concreto, el 3.517, un 1,94% más respecto al mes anterior, situándose la cifra total del paro en 184.419 personas, idéntica situación se reproduce en los datos nacionales en los que el paro se ha incrementado en 51.185 personas, un 1,25% más respecto al mes de julio, por lo que la cifra total de paro en España se sitúa en agosto en 4.130.927 personas.

Una mala noticia se mire por donde se mire, que no ha sorprendido a nadie. En primer lugar, porque finaliza la temporada de verano y con ella el empleo creado de manera temporal para estos mese; y en segundo lugar, porque nuestra economía está sumida en una profunda crisis y los datos del paro son una consecuencia y una evidencia más de ello.

No obstante, desde CONFAE sabemos que más que certificar una situación por todos conocida, lo que hace falta es que de una vez por todas los centros de decisión política y económica recapaciten, desde la responsabilidad que se presupone inherente a quienes ejercen un cargo público. Aunque sólo sea porque en tanto que depositarios de la confianza de los ciudadanos, una de sus razones de ser es la de representar y defender los intereses de la ciudadanía y otra, la de administrar de la manera más eficiente posible sus recursos, y más específicamente los destinados a la regeneración económica. Es necesario por tanto poner en práctica y de manera apremiante las medidas tendentes a generar empleo y frenar la destrucción de puestos de trabajo y, le pese a quien le pese, esto sólo es posible ayudando a quienes realmente pueden generar empleo: las empresas. Y a día de hoy no se está haciendo, y los pocos esfuerzos que se hacen en este sentido, de manera incompresible son criticados no sólo desde el inmovilismo, sino lo que es mucho más grave, desde la irresponsabilidad que, entre otras cosas se traduce en más de cuatro millones de personas en el paro y con pocas o ninguna perspectiva de poder trabajar.