La patronal abulense, y las organizaciones empresariales a las que pertenecemos, llevamos años insistiendo en la necesidad de adoptar cuantas medidas fueran necesarias para evitar el empeoramiento de la crisis.

La primera, cambiar las estructuras de un sistema de relaciones laborales agotado y superado por el cambio de coyuntura económica, cuya peor cara estamos viviendo en la actualidad: cinco millones de personas en el paro, por ser un sistema rígido que en tiempo de crisis responde destruyendo empleo,  y cientos de miles de empresas que han echado el cierre, ahogadas por la falta de crédito, y la falta de mecanismos de flexibilidad para adaptarse a las épocas difíciles.

Flexibilidad para ganar en competitividad

La nueva Reforma Laboral, sin ser perfecta, es un necesario punto de partida orientado a dinamizar y oxigenar el mercado de trabajo, en la actualidad prácticamente paralizado; y europeizarlo para ganar en competitividad.
CONFAE está de acuerdo con el concepto de flexibilidad que introduce la nueva legislación laboral que permitirá a nuestras pymes adaptar su estructura organizativa y laboral al contexto actual; ya sea operando cambios en los grupos profesionales o apostando por la movilidad funcional.

Evitando así que la única alternativa para solucionar un problema económico en la empresa sea el despido. Está demostrado, en otros países europeos funciona perfectamente, la flexibilidad aporta dinamismo en las relaciones laborales e incentiva la contratación. La Reforma incide en esta idea y como tal estamos de acuerdo.

 

Fomento de la contratación 

En el caso de las pymes, el grueso del tejido empresarial abulense, tendrán a su disposición una herramienta útil para crear empleo aunque no haya un crecimiento económico  rápido y sustancial. Se establece un nuevo contrato fijo de tres años con varias bonificaciones, que además, de alguna manera, equilibra la protección entre trabajadores. Toda hace pensar que será una buena alternativa para fomentar la contratación de jóvenes y parados de larga duración de más de 45 años.
No obstante, hubiésemos deseado la extensión de las bonificaciones y beneficios fiscales de este tipo de contrato al resto de opciones contractuales.

Más europea

El coste del despido se establece en 33 días, alejándose de nuevo de la tendencia de los países europeos más avanzados, en los que el coste es menor y la indemnización por tanto también; pero al trabajador le es más sencillo incorporarse a un nuevo trabajo. En Alemania, sin ir más lejos,  el coste del despido es de 15 días por año trabajado por razones económicas. Bastante menor que en España, aunque su tasa de paro juvenil, también lo es.  En 2011 ha sido del 8,5 %, mientras que en España, del 46,4%.

Asignaturas pendientes: el absentismo, la agilidad en la resolución de conflictos y el desarrollo de la formación

A pesar de las diferencias, tanto gobiernos de la Unión Europea de primera línea como Bruselas y la OCDE han dado su beneplácito a la nueva Reforma Laboral española. Sin embargo no será la última, aún quedan puntos importantes como el empleo de herramientas eficaces para evitar el absentismo laboral injustificado, y la puesta en marcha de mecanismos de arbitraje y mediación que aporten agilidad en la resolución de conflictos, entre otros.  Respecto al absentismo, creemos que es positivo, la Reforma le incluye como causa justificada de despido pero aún queda por revisar las funciones de las mutuas de accidentes.

Otro aspecto incompleto es que en materia de formación, sólo se aborda la formación ejecutada por los agentes sociales y se incorporan nuevos conceptos como el cheque de formación, la cuenta de formación, el derecho a la formación de 20 horas… Lo que es evidente supone una nueva obligación para las empresas, cuestionamos si necesaria o no.

Adaptada a la realidad

La Reforma Laboral pone en valor el Acuerdo alcanzado el día 25 de enero por los agentes sociales, y en el que se innova en el sistema de fijación y actualización de salarios y se prima la negociación en el seno de la empresa. El establecimiento de un plazo máximo de vigencia de dos años desde la denuncia del convenio, es un proceso positivo para adaptarlo a las necesidades de la actividad productiva y del empleo.
Todo ello, hay que insistir, para adaptarnos al ciclo, a la competencia exterior y crear oportunidades estables para el empleo.
 

Las empresas de trabajo temporal, a medias

En materia de intermediación la reforma incluye afortunadamente la autorización a las empresas de trabajo temporal para actuar como agencias privadas de colocación. Pero no se apuesta por las posibilidades de las ETTs en las contratación temporal, indefinida y para la formación y el aprendizaje.

Puntos incompletos 

En el ámbito de la contratación y dirigida a jóvenes, se avanza en el porcentaje de formación y, de forma transitoria, en la edad, en el contrato de formación y aprendizaje, aunque todavía no se aclaran suficientemente conceptos como la formación en la empresa o la figura del tutor, entre otros. En definitiva, todavía, el contrato de formación no es un verdadero contrato de inserción laboral.
En el contrato a tiempo parcial se efectúa una cierta flexibilidad al introducir la posibilidad de horas extraordinarias. Pero no se abordan las necesidades en materia de horas complementarias.
 
En definitiva, la nueva Reforma Laboral aprobada por el Gobierno es un paso hacia adelante en el proceso que pretende llevar a la salida de la crisis y a la recuperación económica, y un instrumento que debería contribuir, así lo esperamos, a la creación de empleo. Es amplia e incide, como hemos analizado, en aspectos fundamentales en una buena dirección y respecto a otros detalles técnicos podrán modificarse en la tramitación parlamentaria y ajustarla así  a las necesidades actuales.