El horario de apertura de los centros de trabajo ha sido el habitual, así como la incorporación del personal a los mismos, y en el transcurso de la jornada laboral, a pesar de que en algunas empresas, en absoluto en todas, se ha apreciado la presencia de piquetes, algunos, incluso desde la noche de ayer, pero afortunadamente, no se han producido daños personales, ni materiales cuya consideración merezca la pena destacar, y en general los desperfectos sufridos no han sido muy elevados: pintadas en alguna fachada, pegatinas en las cristaleras de algunos establecimientos, palillos en cerraduras,
 
Por tanto el seguimiento de la huelga, apenas está siendo significativo, salvo algún caso aislado: en una entidad bancaria que de una plantilla de 85 personas, la han secundado un total de 8 personas; y en otra empresa de fabricación, por ejemplo, se ha contabilizado un seguimiento de la huelga de un 40 % del personal. En el resto, insistimos, el impacto de la huelga ha sido nulo, y las incidencias, mínimas;  salvo en el caso de una sola estación de servicio ubicada en la provincia que efectivamente ha  cerrado porque todos los empleados han ejercido su derecho a huelga.
 
En el resto, las empresas están funcionando con normalidad y la jornada de huelga no ha afectado al desarrollo normal y habitual de sus actividades.
 
La única situación anormal, se ha registrado en el comercio del centro de la capital que, pese haber abierto sus negocios como cualquier otro día, han decidido cerrar durante el tiempo que ha durado la concentración de los sindicatos a las puertas de la sede del Partido Popular de Ávila. Éste cierre momentáneo se ha producido en torno a las 12:00 horas.

 No obstante, se han producido interferencias, en alguna actividad económica, dependiente de la distribución, lo que significa que las empresas han abierto y que los trabajadores han ejercido en un porcentaje muy mayoritario su prerrogativa de trabajar.

Del informe de incidencias de la actividad en la provincia, se deduce también que la presencia de piquetes puede haber rebasado su función informativa; pues las cerraduras y escaparates seguramente no habrán entendido esas maneras de informar; tampoco los trabajadores de determinadas empresas que han tenido que cerrar conjuntamente durante determinados momentos “por cuanto no deseaban ser informados”, al igual que los empleados de alguna administración que sólo han podido acceder a sus puestos de trabajo gracias a la colaboración de las fuerzas de seguridad del Estado.
 
Los resultados entonces de esta convocatoria ponen de manifiesto que la población ha considerado que se trata de una huelga política; como demuestran de manera contundente los argumentos expuestos por algunas organizaciones agrarias y de trabajadores autónomos, que en su argumentario no han incluido términos relacionados con la Reforma Laboral, ¿cómo se entiende si no que un autónomos que es a todas luces un empresarios pueda secundar semejante convocatoria?.
 
Por otra parte, la Huelga se ha convocado contra una Reforma Laboral que se ha puesto en marcha para evitar la sangría del desempleo y contribuir a esa recuperación económica que es tan necesaria para crear puestos de trabajo.
 
Hay que poner de manifiesto que el empresario, ante esta realidad, es víctima una vez más de una situación que no provoca, y que además de determinados daños que puede sufrir en sus instalaciones, expone su actividad y sus elementos productivos a los riesgos que conllevan estas conductas.
 
Reafirmamos en todo caso nuestro respeto escrupuloso tanto al ejercicio de la Huelga por libre decisión como al derecho al trabajo. Las Huelgas Generales, incluso ante las pésimas gobernanzas que hemos padecido hasta finales del año pasado, raramente aportan otra cosa que climas de tensión que paralizan la paz social; improductividad que a nadie beneficia y mala imagen internacional, por cuanto suponen en términos macroeconómicos para la credibilidad de una país en términos de fiabilidad y para el comercio internacional.